
La interiorista española afincada en Londres, Sara Leonor, ha llevado a cabo la primera fase de la reforma integral de una casa victoriana de cinco plantas en el barrio de Highbury. El proyecto reinterpreta la vivienda en vertical como un espacio conectado, funcional y eminentemente familiar.
Texto: Nextic. Fotos: Anna Batchelor
La complejidad de la vivienda, distribuida en cinco niveles, obligaba a pensar cada planta como parte de un sistema continuo. La intervención, por tanto, no busca compartimentar, sino conectar. Cada espacio responde a una función concreta, pero mantiene una coherencia estética que unifica la casa como un todo donde el color y el diseño a medida organizan el día a día.

“Ha sido un proyecto especialmente creativo, porque implicaba entender y dar forma a una vivienda vertical y compleja, con cinco plantas y distintos niveles que debían funcionar como un todo coherente. El resultado es un hogar muy conectado, funcional y con una identidad muy marcada, y lo más gratificante ha sido ver lo contenta que ha quedado la familia. Esa satisfacción compartida es lo que nos ha llevado a seguir trabajando ya en la segunda fase de la reforma”, señala Sara Leonor.

Sara Leonor
La intervención actual abarca cocina, office, zonas comunes, baños y habitaciones infantiles, dejando para la segunda fase de 2027 los dos salones, la escalera y el dormitorio principal, que se sitúan en las plantas superiores.
El semisótano como centro neurálgico de la casa
Sara Leonor ha convertido el semisótano (donde se ubicaba la cocina original) en el corazón activo de la vivienda ofreciendo una nueva forma de habitar que integra trabajo, juego y almacenaje con un diseño a medida para una familia con dos niñas.

Una gran isla con encimera naranja articula el espacio y funciona como punto de encuentro. A su alrededor se han dispuesto una mesa extensible para doce comensales, zonas de almacenaje en altura y rincones pensados para que las niñas puedan estudiar o jugar mientras se cocina o se recibe invitados. La estética general es alegre y acogedora, reflejando el carácter de la familia que buscaba practicidad y también calidez y colorido.

Junto a la cocina, un área de servicio funciona como acceso desde el jardín, facilitando la transición entre exterior e interior. Está equipada con ducha, pila y zona de herramientas. Parte del espacio actúa también como entrada principal, con perchero, cestas para zapatos y banco con almacenaje integrado. El jardín se reforzó con iluminación cálida para prolongar su uso durante todo el año.

Espacios diseñados para disfrutar
Uno de los espacios más representativos del proyecto es la habitación compartida de las dos niñas, concebida para fomentar su creatividad y autonomía. Sara Leonor ha creado una estancia pensada especialmente para ellas y sus actividades con una atmósfera de fantasía que abraza y acoge.

Las camas se han situado en el centro de la estancia, liberando el fondo para un amplio armario a medida y destinando el frente a una zona de estudio con gran mesa sin patas, cajoneras móviles y una pared completa de corcho para dibujos y notas. Entre las ventanas se ha instalado una espaldera con colchonetas y barras, adaptada a la práctica de gimnasia que realizan ambas niñas en casa. El suelo se ha revestido con moqueta para mejorar la insonorización y aportar confort al espacio.

Dos elementos que destacan en esta estancia es el papel pintado (con hadas y mundos mágicos en tonos verdes orgánicos) que refuerza la atmósfera natural y lúdica y una lámpara colgante de gran formato que aporta un aire de cabaña de bosque.

Tres baños, tres escenarios diferentes
La reforma incluyó tres baños: un aseo de cortesía, un baño infantil y un shower room para los padres. Este último destaca por su combinación de terrazo azul y terracota, que se prolonga del suelo a las paredes, aportando continuidad visual y calidez. La bañera existente se sustituyó por una ducha abierta con buena iluminación y sin mampara, ganando amplitud. Se incorporaron muebles a medida pintados del mismo tono suave terracota rosado que el fondo del espejo y encimeras de piedra natural.

En el baño infantil, todo está abierto y adaptado a las niñas, a su edad y sus preferencias. Para su funcionalidad, cuenta con dos lavamanos y ducha pensada para el uso diario.

Destacan los dibujos murales pintados por una artista colaboradora que trabajó durante semanas para crear composiciones únicas llenas de animales, mariposas y elementos naturales que se fueron incorporando según los gustos de las niñas. Los espejos reflejan estas imágenes creando una atmósfera envolvente.

Un práctico (y colorista) Home Office
También se transformó el Home Office de la última planta para crear un espacio de trabajo actual y práctico, con una estética colorista como en el resto de la vivienda. El mobiliario de pino se ha pintado a mano en distintos tonos. Se han incorporado estanterías de madera y se ha previsto espacio para archivo de documentos. Se han renovado suelos, paredes y techos para equilibrar lo profesional y lo personal, con un lenguaje cálido y sobrio.
Sobre Sara Leonor
Sara Leonor siempre ha estado en contacto con objetos hechos y producidos a mano, gracias a la empresa familiar que fabricaba objetos de acero, acrílico, madera, barro y cristal que también serigrafiaban. Estudió Diseño de Interiores en IADE Escuela de Diseño y, posteriormente, cursó un máster en Diseño Puro. Tras trabajar durante varios años en el estudio de Interiores de IADE, visitó Londres con motivo de su Design Week y decidió establecerse en la capital británica. Trabajó durante doce años con B3 Designers, especialmente establecimientos de restauración. En 2018 puso en marcha su propio estudio que, en 2020, abrió sus puertas en su ubicación actual: la céntrica Upper Street, Islington. Sara Leonor trabaja tanto en diseño de espacios como en diseño de producto, especialmente mobiliario e iluminación a medida y sillas de autor.
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