Francesc Rifé ha llevado a cabo el proyecto de Caro Hotel, ubicado en un edificio reconocido como Hotel Monumento, en el centro de Valencia. El espacio presenta un gran interés histórico y arquitectónico y sus elementos originarios destacan significativamente. Francesc Rifé ha conseguido conciliar perfectamente pasado y presente respetando el carácter singular del edificio y sus elementos y aportando el confort de los espacios actuales. El estilo depurado del interiorista se adapta perfectamente en este entorno histórico, a la vez que permite que destaquen las piezas halladas. Un gran equilibrio entre el peso específico de la arquitectura original y la imagen definida para un marco contemporáneo.
De hecho, el hotel se ha convertido al mismo tiempo en un pequeño museo que sutilmente expone importantes piezas como el mosaico –que data del siglo I antes de Cristo- bases de columnas, artesonados de madera, pequeñas vasijas… expuestas en vitrinas con la intención de que se integren en el nuevo espacio.
La estructura inicial está marcada por una gran muralla almohade de unos 15 metros de altura del siglo XII que atraviesa todo el edificio longitudinalmente, desde el restaurante Alma del Temple hasta el primer nivel de habitaciones.
Al entrar, el primer espacio que encontramos es el lobby que funciona como distribuidor hacia la recepción (integrada como una caja de luz dentro de la pared de obra vista original) o bien hacia la escalinata (de principios del siglo XIX) que conduce a las primeras habitaciones y a la biblioteca. Un arco escarzano abre el paso a la zona del Meta Bar, continuo al lobby y a la terraza exterior.
La importancia de los elementos estructurales ha obligado a utilizar materiales neutros como suelos de resinas brillantes en colores claros, mármol “arabescazo” para la barra del bar, paredes de idéntico color que los pavimentos con la intención de integrarse al máximo y un mobiliario neutro (colección Claire de Uno Design, diseñada por el estudio) que convive con otras piezas de autor, creando espacios dinámicos.
La complejidad del inmueble ha propiciado que cada una de las 26 habitaciones del hotel sea tratada de una forma especial y diferente. A partir de los elementos de valor histórico, se ha desarrollado la distribución de cada una de ellas.
Suelos de hormigón color visón y paredes del mismo tono contrastan con los tonos tierra de muros antiguos, de ladrillo y piedra y con el mobiliario de madera de roble teñida y lacas brillantes, también en los mismos tonos. La iluminación, tanto de las habitaciones como del resto del hotel, es sumamente cálida. Francesc Rifé ha escogido algunos diseños clásicos como Parentesi, Luminator o Fortuny y ha diseñado, especialmente para el proyecto, los apliques y lámparas de sobremesa House.
FRANCESC RIFE
CARO HOTEL
FERNANDO ALDA








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