
Casa El Buit es una vivienda unifamiliar construida por Ascoz Arquitectura en una parcela arbolada en la Costa Blanca de Alicante. Situada a media ladera y rodeada de pinar mediterráneo, la casa se adapta a la topografía y al paisaje. Los desniveles del terreno se han resuelto mediante soluciones sostenibles que incorporan piedra seca procedente de la propia parcela y traviesas de ferrocarril reutilizadas, en coherencia con el proyecto.
Texto: Nextic. Fotos: Alejandro Gómez
Puesto que se trata de una vivienda destinada a segunda residencia (para una familia de cuatro miembros) en un entorno natural, el proyecto de Ascoz Arquitectura parte de una premisa clara: ofrecer un espacio cómodo, resistente y capaz de integrarse con naturalidad en el paisaje. Es una casa concebida para el confort y la durabilidad.

Esencia mediterránea
El rasgo más distintivo de Casa El Buit es su personalidad mediterránea, con curvas que recuerdan la arquitectura vanguardista de los años 70, actualizada a nuestro tiempo. La vivienda se construye a partir de líneas curvas que definen tanto su estructura como su expresión material. El hormigón se utiliza como estructura, piel y lenguaje continuo en una arquitectura sin ángulos rectos.
Presenta una volumetría continua que se despliega prácticamente en una sola planta, adaptándose a la geometría alargada del terreno y se orienta hacia el jardín y la piscina, estableciendo una relación directa con el paisaje mediterráneo. La vivienda, de hormigón encofrado in situ, se sirve de un sistema de losas aligeradas que reducen el peso de la estructura, permitiendo la eliminación de pilares aislados en toda la superficie, lo que se traduce en una gran amplitud.
El hormigón
Desde el punto de vista constructivo, uno de los principales retos del proyecto ha sido materializar un lenguaje orgánico mediante un material rígido como el hormigón. El desarrollo de encofrados específicos, el control de radios y la precisión en cada encuentro han sido claves para alcanzar la calidad formal deseada.
El Buit
El Buit es el vacío en valenciano y da nombre a la casa ya que el patio supone el núcleo vertebrador de la distribución de la vivienda y le proporciona alma.
El hormigón visto actúa simultáneamente como sistema constructivo y acabado final, configurando una arquitectura coherente, unitaria y sin artificios. Destaca la continuidad total entre elementos: muros, techos, la escalera e incluso la isla de la cocina se resuelven en hormigón creando unas suaves curvaturas; el resultado es un volumen fluido que puede leerse como una cinta que se pliega y se despliega para generar espacios, cubiertas y transiciones.
Un interiorismo cálido
En el interior, el hormigón fresado y pulido se utiliza como pavimento, mientras que la estructura queda vista en los techos, eliminando cualquier revestimiento superfluo.
Elementos como los cabezales de cama o los muebles integrados refuerzan esta continuidad material, consolidando una identidad arquitectónica precisa y sin concesiones.

El proyecto de interiorismo, llevado a cabo por Pampa Interiors, ha conseguido aportar calidez a los espacios con la incorporación de piezas de mobiliario que adquieren gran protagonismo como el sillón mostaza y el reposapiés Grand Repos by Antonio Citterio de Vitra, de 2011, los taburetes Four Seasons, de Mies Van Der Rohe para Knoll en cuero y cromo y las sillas de comedor modelo Season de Viccarbe. La alfombra de seda y lana cashmire es de Ikat Valencia y para la iluminación se ha contado con las marcas Flos y BPM.

Distribución de la vivienda
La casa cuenta con una superficie construida de 260 metros cuadrados a los que se suman 90 metros cuadrados de terraza y piscina. En el centro de la lámina de agua se ha preservado una roca original de la parcela, integrándola como elemento decorativo singular que refuerza el vínculo entre la arquitectura y su entorno.

El corazón de la vivienda se articula en torno a un espacio diáfano que integra salón, comedor y cocina y está conectado con la terraza principal y la piscina. Un patio interior de invierno -abierto, pero protegido- aporta luminosidad y calidez en los meses más fríos, a la vez que protege del viento.

El programa se completa con cinco dormitorios, tres baños, un aseo y estancias de servicio cuidadosamente integradas. El baño principal incorpora un lucernario que potencia la entrada de luz natural, así como una ducha de obra de grandes dimensiones que mantiene la continuidad de materiales y refuerza la sensación de serenidad y limpieza formal.

Casa El Buit plantea, en definitiva, una arquitectura esencial que encuentra en la curva una herramienta para domesticar el hormigón. Un refugio mediterráneo donde materia, forma y contexto se integran con naturalidad, ofreciendo una experiencia espacial basada en la continuidad, la serenidad y el confort.
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