
En esta vivienda madrileña ubicada en una finca de arquitectura clásica, los propietarios quisieron respetar y poner en valor el carácter original del inmueble a través de un interiorismo contemporáneo, sofisticado y sereno. Para ello, confiaron el proyecto al estudio de interiorismo Alberto Torres.
Texto: Nextic. Fotos: Amador Toril. Estilismo: Beatriz Sánchez
Este piso se encuentra en una finca histórica del barrio de Salamanca de Madrid. Tras la reforma integral realizada por su propietario, el estudio de interiorismo Alberto Torres ha llevado a cabo el proyecto de decoración con un objetivo claro: “construir una atmósfera de orden, organicidad y frescura donde la luz natural y la conexión visual vertebraran la experiencia espacial”. Sin modificar la estructura, el estudio ha sabido interpretar la arquitectura existente, potenciar su esencia y articular un relato visual coherente. Se ha apostado por un lenguaje elegante y atemporal, que transmite calidad sin excesos. La vivienda respira equilibrio y serenidad.
Buscamos en todo momento la funcionalidad y la calidez de los espacios para convertirlos en lugares en los que quieras quedarte a vivir para siempre.
David González, socio fundador del estudio
En el proyecto se ha buscado tanto la coherencia estética como la calidad a través de la nobleza de los materiales. El mobiliario, la iluminación y los textiles se han seleccionado para reforzar la sensación de amplitud y orden. Se ha optado por una paleta de tonos claros y naturales, enriquecida con una estudiada coordinación de texturas.
En la intervención se ha priorizado la luz natural y se ha jugado con ella. Se ha favorecido su paso y se ha potenciado mediante la disposición del mobiliario y la elección de superficies que la reflejan; por otra parte, también se ha buscado tamizarla con suavidad por lo que se han elegido cortinas de lino que, sin bloquear la entrada de luz, consiguen generar una atmósfera envolvente en la zona de día.
Distribución: fluidez y perspectiva
La vivienda, de casi 200 metros cuadrados, se organiza desde uno de los extremos del plano. Al acceder, desde el amplio recibidor, la mirada se dirige directamente hacia la zona del día, donde salón, comedor y cocina comparten una estancia única de generosas proporciones. Un largo pasillo articula la distribución: a un lado, el espacio social y, al otro, los dormitorios en suite y el aseo de cortesía. Al fondo del pasillo se encuentran un dormitorio adicional, un baño de apoyo y la suite principal.
Para evitar la sensación de estrechez, se abrieron tres accesos directos hacia la zona de día, coincidentes con salón, comedor y cocina. Este recurso diluye el “efecto túnel” y permite que la luz natural llegue hasta el último tramo del recorrido.
Zona de día: equilibrio y contraste
Desde el recibidor se advierte la narrativa estética de la vivienda que busca el equilibrio entre elementos clásicos y contemporáneos. Piezas de mobiliario de líneas clásicas (de Artisans) conviven con objetos de estilo contemporáneo (de Portobellostreet.es).
El salón se organiza frente al módulo que acoge la televisión y la chimenea de vapor de agua y se completa con las librerías integradas a ambos lados. El diálogo entre claros y oscuros encuentra aquí su máxima expresión: los tonos neutros predominan, mientras que el negro -presente en las librerías y en el mobiliario de la cocina- introduce un contraste sofisticado que estructura el espacio.

Sofá, cojines, sillones, alfombra, cuadros, jarrón con flores y candelabro de Portobellostreet.es. Mesa de centro y mesas auxiliares de Menhir. Apliques (a ambos lados de la librería) de Aromas del Campo.
Entre el estar y la cocina, se ha situado el comedor para el que se han elegido piezas en tonos claros que mantienen la continuidad cromática y crean un ambiente sereno.

Mesa y sillas de comedor de Menhir. Lámpara de techo, portavelas, escultura y visillos de lino de Portobellostreet.es. Apliques de Aromas del Campo.
La cocina, totalmente abierta, se integra perfectamente en el espacio. Consta de un único frente de suelo a techo y una isla central que funciona también como barra para comidas informales. Destaca la incorporación del negro como gesto contemporáneo que enmarca esta zona y refuerza su presencia.

Taburetes, lámpara de techo y tablas de madera para cortar de Portobellostreet.es.
También en el aseo de cortesía se enfatiza la presencia del negro en consonancia con la zona social. Las paredes se han revestido con un elegante papel pintado que aporta profundidad a este espacio.

Papel pintado de Coordonné. Espejo, apliques y toalla de Portobellostreet.es.
Dormitorios: elegancia contemporánea
La suite principal ocupa una amplia área de la vivienda e integra diferentes espacios conectados. El dormitorio incorpora a su vez ambientes de trabajo y lectura y, por otra parte, el vestidor y el baño se integran visualmente en una secuencia fluida que potencia la sensación de amplitud. La cama tapizada capitoné enfatiza el estilo clásico contemporáneo de la estancia.
Mobiliario, cuadro y jarrón de Portobellostreet.es. Butaca de Keen Replicas. Aplique de lectura de Aromas del Campo.
En el baño, el mármol de la encimera y los revestimientos en tonos dorados se combinan con espejos y luminarias creando un ambiente elegante y sofisticado.
Mesita de noche de Portobellostreet.es. Aplique de Aromas del Campo. En el baño, espejos de Portobellostreet.es. Apliques de Aromas del Campo.
En el resto de los dormitorios se mantiene la estética clásica y serena, con materiales nobles y una cromática suave que genera espacios relajantes pensados para el descanso.
Cama, cabecero, lámparas de sobremesa, ropa de cama y cuadros de PortobelloStreet.es. Mesita de noche de Artisans.
Cabecero, mesita de noche, lámpara de sobremesa, banco a los pies de cama y silla de la colección La Rochelle de Keen Replicas. Ropa de cama, visillos, cuadros y alfombra de PortobelloStreet.es.
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Estudio de interiorismo Alberto Torres




















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