Texto, fotos y vídeo: Isabel Núñez / Manu Núñez
Alicante no es sólo “sol y playa”. Aunque es cierto que goza de una climatología privilegiada, hay mucho más por descubrir.
Para descubrir sus rincones, hemos pasado unas horas con Felipe, uno de los guías de Tramuntana Aventura.
Empezamos nuestro recorrido por el Castillo de Santa Bárbara que preside la ciudad. Se trata de uno de los mayores castillos renacentistas del Arco Mediterráneo y uno de los mayores de Europa. Se comenzó a construir en el siglo IX durante la dominación musulmana y su construcción se alargó durante ocho siglos.
Una de las leyendas más bonitas sobre el origen del nombre de Alicante está vinculada a la historia de los enamorados Alí y Cántara con el Castillo de Santa Bárbara. Pero eso te lo contaremos en otro reportaje.
Desde esta fortificación se puede observar toda la bahía de Alicante. También podemos ver el Puigcampana, la montaña más alta de España cercana al mar.
Desde el Castillo, descendemos al barrio de Santa Cruz. Éste es uno de los barrios más típicos de Alicante. Sus habitantes mantienen con mimo su cuidada estética y destinan meses a preparar su famosa festividad de “Las Cruces de Mayo”: una tradición colorista en la que se engalana el barrio con miles de flores.
Desde la ermita de la Santa Cruz, que data del siglo XVII, parte una de las procesiones más famosas de la Semana Santa alicantina. El miércoles santo, los cofrades de esta hermandad pasean al Cristo de esta ermita realizando el recorrido más duro de las procesiones debido a los obstáculos que tienen que vencer por la estrechez de las calles y sus pronunciadas pendientes y escaleras. A finales del siglo XX, se inició la tradición de que uno de los pasos fuera portado solo por mujeres.
Continuamos nuestro descubrimiento de la ciudad en el Museo de las aguas de Alicante, situado en los espectaculares Pozos de Garrigós. Mediante un sistema de iluminación por leds, te sientes como si estuvieras sumergido en el agua que albergaban estos aljibes excavados en la roca y que, en el siglo XIX, almacenaban 800.000 litros de agua que captaban del agua de la lluvia para abastecer la ciudad.
Paseando por este barrio tan pintoresco, nos acercamos a saludar a Morán Berrutti, uno de los escultores y ceramistas más conocidos y queridos en la ciudad. Sus diseños son fácilmente reconocibles por su personal estilo.
Y, tras contagiarnos del optimismo y buen rollo de Morán Berruti, llegamos a la basílica de Santa María, la construcción religiosa más antigua de Alicante y donde está ubicado uno de los pocos kilómetro cero del Camino de Santiago.
Para reponer fuerzas, hacemos una parada en Cuquet de Llum, un establecimiento en el que solo se venden productos con denominación de origen de Alicante. Allí podrás encontrar desde los famosos vinos y licores alicantinos hasta cervezas artesanas pasando por los deliciosos embutidos de Pinoso y muchísimas más delicias gastronómicas.
La gastronomía alicantina es de lo más variada y su oferta es amplísima por lo que nos resulta difícil aconsejar uno solo de sus muchísimos restaurantes.
No podíamos obviar en nuestro recorrido una visita a la concatedral de San Nicolás, patrón de Alicante. Frente a ella, se ha restaurado recientemente el Palacio de Die reconvirtiéndolo en un precioso hotel boutique que ha recuperado el esplendor del edificio.
Y, para terminar este primer paseo por la “millor terreta del món” como dicen orgullosos sus habitantes, nada mejor que pasear por la playa del Postiguet, la explanada y el puerto, desde el que se puede observar la flamante terminal de Cruceros, desde la que se da una inmejorable bienvenida, tanto por sus servicios como por sus vistas a los miles de visitantes que llegan a la ciudad por mar.
Más reportajes sobre Alicante publicados en Nextic




















































Protegemos tu privacidad